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HISTORIA DE JUAN VUCETICH
La identidad:
Todas las cosas tienen una identidad, el hombre desde tiempos inmemoriales buscó la forma de identificar a sus congéneres. Primero fue el nombre, que era una cualidad que se le agregaba y lo hacía susceptible de ser reconocido por otros. Luego, por el hecho de vivir en sociedad fue logrando que se buscara la forma de distinguir su personalidad. Es sabido que determinadas tribus utilizan el tatuaje como un medio para lograrlo. Agregándole posteriormente el nombre del pueblo donde residía, como otra de las formas de llegar a la identificación.
Sabemos que tratándose de pequeños poblados, estas modalidades brindaban una relativa identidad. Pero cuando se trataba de ciudades con poblaciones importantes, solo una reducida parte de sus habitantes era reconocida, mientras que el resto, no interesaba mayormente su identificación, salvo que se convirtieran en delincuentes.
Como dijimos, el nombre era una cualidad que podía ser reconocida por terceros, solamente por razones de vecindad y en aquellos que estaban en condiciones de hacerlo, cerrando el círculo, que ya de por sí era bastante reducido.
Así fue como el hombre creó un sistema de marcas para identificar a los delincuentes. Lógicamente era esta una forma sumamente cruel, que consistía, por ejemplo en el corte de la mano del ladrón. Luego, también incluido dentro de los llamados “bárbaros procedimientos”, estaba el corte de la nariz o de las orejas, pero siempre como una de las formas de identificar a los criminales. Vendrán en Francia las marcas con hierros candentes de la flor de lis, que es el símbolo real de ese país, para quién ha cometido delitos graves. También se utilizo la letra “V” para aquellos que reincidían, y la palabra “GAL” para los que debían cumplir sus condenas en las galeras.
Las posteriores corrientes humanizadotas del derecho penal, hicieron que estas practicas fueron desapareciendo, y que se recurriera a personas con memoria prodigiosa, para que recordaran a los incriminados, aportando luego esa capacidad en los juicios.
Se debe reconocer que el nombre, de por sí, no representa realmente la individualidad, y por lo tanto no constituye una forma de identificar. Solo le da sustento a la singularidad jurídica de su situación. Quien tiene una posición económica holgada, no se preocupa ni se incomoda por ser reconocido. Por el contrario desea que todo el mundo lo conozca por su situación social. Pero no ocurre lo mismo con quien se encuentra al margen de la ley, que tratará por todos los medios de cambiar su nombre, así como aquellos rasgos físicos que permitan identificarlo.
Entonces, quedaba claro que establecer la identidad era una verdadera necesidad, que iba más allá de determinar si se trataba de un delincuente reincidente. Se debía lograr que quién nacía, vivía y se relacionaba, asumiera las responsabilidades de sus actos y acciones, fueron estas civiles o criminales, mientras que a la vez se garantizarán sus derechos de propiedad o patrimonio frente a terceros.
Así el problema de la identificación de las personas parecía sin solución a medida que los pueblos se hacían mas grandes y el mundo se poblaba cada vez mas. Fue por eso que ciertos principios comenzaron a cobrar vigencia: el hombre tenía semejantes y en algunos casos el parecido podía llegar a asombrar. Pero no había idénticos. Por lo tanto avanzamos en el principio de que la naturaleza no hace copias, es decir todos somos originales, claro que todo esto era fácil de afirmar pero no de comprobar, debido a que se carecía de una base de sustentación. Imaginemos un mundo con millones y millones de personas, esparcidas por todas las distintas latitudes ¿ Quien podía determinar con certeza, que nadie era idéntico a nadie ?
Había solamente indicios, ensayos tendientes a determinar la individualidad física, para que se constituyera en la auténtica personalidad jurídica, pero solo se podía intuir que dos personas podían presentar semejanzas, que hasta podían ser casi idénticas, pero al analizarlas a cada una en particular se demostraría que cada individuo, solo era idéntico a sí mismo.
También se replanteo el problema de que si esa individualidad, que comenzaba desde el nacimiento perduraría aun después de la muerte. Hacía falta que se encuadrada todo esto en un método, y que este se adaptara a esas circunstancias.
LOS PRECURSORES:
Marcelo Malpighi, fue un anatomista italiano, nacido en Grevalcuore el 1º de marzo de 1628 y fallecido en Roma en el año 1694. En el año 1665 ya había observado que los diseños papilares que se encontraban en el extremo de los dedos, llamaban la atención por las figuras que conformaban, en lazos, círculos y remolinos, impresionados en la yema de los dedos, como la de los pies. Pudiendo establecerse científicamente que las líneas papilares ejercen además las funciones táctiles, así como especializo sus estudios en la piel, vista a través de un improvisado microscopio. También observo los orificios de las glándulas sudoríferas, pero todo ello bajo la faz anatómica. Sin que esto dejase entrever la posibilidad de que esas impresiones fuesen a fijar la identidad, pero en cambio como anatomista al referirse a los dibujos digitales el mismo en 1687, afirmaba: “La duda sobre las funciones que se habían señalado a las papilas de la lengua, continua torturando mi espíritu y un día que estaba entregado a mis estudios armado de un microscopio, poderoso auxiliar de la vista, y como no tenía a mano ninguna pieza anatómica, ocurrióseme observar las puntas de los dedos.
“En cuanto estaba contemplando gravadas en las mismas esas arrugas desiguales en forma de círculos o espirales que surgen como corpúsculos diáfanos espaldados en orden admirable en toda la faz interna del dedo, estremeciese mi corazón por la novedad descubierta, y en ese mismo instante tuve la intuición que esos corpúsculos debían de tener la misma función que las papilas de la lengua y veía abrirse delante de mi un largo campo de investigaciones”.
Juan Evangelista Purkinje. Este filósofo checo, nacido en Bohemia en el año 1787, habría fallecido en Praga en el año 1869. En su celebre tesis que presentó en la Universidad de Breslau, Prusia en el año 1823, detalla con prolijidad los estudios hechos sobre la piel y los poros, para hablar luego detenidamente de los profundos surcos que observó en la cara de las manos y las palmas que llamo papilas propiamente dichas o “vallecullae” o “surquillos”. A los que dividió en nueve familias o grupos que les permitió hacer una clasificación metódica de los dibujos formados por las crestas papilares en la periferia de sus yemas, y que serían las siguientes: 1) Flexurae transversal. 2) Stria centralis longitudinales. 3) Stria oblicua. 4) Sinus Obliquus. 5) Admígdalus. 6) Spírula. 7) Ellípsis. 8 ) Círculus. 9) Vortex duplicatus. Pero todo esto visto bajo la faz anatómica, pues no era ese el parecer un terreno propicio para buscar identidad.
Williams James Herschell, habría nacido en Inglaterra en el año 1833 y muerto en el año en Walfield en el año 1917. Este alto funcionario civil de la Administración de Bengala, India, había observado que en todos los tribunales existían falsas personas inscriptas, por lo que practicó el uso de las impresiones digitales en el distrito de Hoogley, donde él era “collector” y lo empleaba con distintos fines. Por ejemplo, reconocer a los nativos en caso de fugarse de la prisión y así evitar su ocultación. Autenticar documentos del servicio de pensiones para el caso de fallecimiento, no se presentara a un tercero a cobrar la misma. Autentificar los documentos de los analfabetos con el “Tipsah”, impresión que dejaban los analfabetos, pues mojaban su dedo en una materia colorante y luego la estampaban sobre el escrito, en vez de hacer una cruz o signo de su casta.
También había realizado otros interesantes estudios tales como cotejar impresiones tomadas en un lapso de 27 a 30 años, una de otra, como el caso suyo en que se tomó la impresión de un dedo en el año 1859, para luego volver a retomarlo en 1888, o sea 27 años después. Enviando dicho juego a Galton para demostrar la perennidad de todos los detalles papilares que había observado en ambos esquemas. Se recuerda que a raíz de un viaje que hizo a China, en el vapor Mongolia, en el año 1877, aprovechando este viaje le solicito al capitán, que le permitiese identificar a toda la tripulación, incluyendo algunos pasajeros. Todos accedieron a su deseo, esto un poco para demostrar que este incansable investigador aprovechaba toda ocasión para asegurarse el éxito de su trabajo.
Sin embargo nunca llegar a concretar un sistema adecuado, pero decidió enviarle a Galton la mayoría de sus estudios, y fichas para que éste profundizara sus investigaciones.
Francis Galton. Este antropólogo inglés nació en Duddleston en el año 1822, mientras que su muerte tuvo lugar en Londres en el año 1911. Con el afán de descubrir los rasgos independientes, que fueran aplicables a la cuestión de la herencia, teniendo en cuenta también las diferencias raciales. Comenzó a estudiar el origen de las crestas papilares y los detalles que contienen cada uno de ellos, ya que los surcos que se observan en las yemas de los dedos y que fueran estudiados y clasificados por Purkinje, serían analizados igualmente por Engel, Faulds, Kolliker, Kollman, etc., estudios que podrían servir muy bien para identificar a las personas. Tanto Faulds, en Japón como Herschell en la India entretejieron la posibilidad de a través de 25.000 pulgares tomados en el laboratorio, de la colección de este último que fuera enviado, y que fuera tomado desde hacía mucho tiempo.
En sus escritos detalla en forma minuciosa, sus observaciones tomando como base la clasificación de los dibujos, los ángulos o los deltas que ya antes hubiera estudiado Purkinje. Para lo cual traza una línea vertical que pasa por la parte central, o sea paralela a la línea media del pulgar y cuyo punto se dirige hacia la cúspide y a la base. En el cruce con la marginal se denominará S y en el cruce con la basilar B.
Los deltas estarán comprendidos por las letras W (izquierda), y V (el de la derecha). La cúspide por S y la base por B. Hay entonces cuatro puntos de referencia en el dibujo que son W, V, S, y B. Con estos elementos se obtienen 9 combinaciones posibles que forman otras tantas clases o familias de dibujos “nucleares”. Mas una décima clase que se llamo “primario” o clase A. Esto se caracterizaba por la falta de ángulos, tomando la letra A. De acuerdo con estos estudios y observaciones estaba en condiciones de afirmar que esas líneas papilares no cambiaban de forma, no aparecían nuevas ni desaparecían las ya vistas, vale decir que eran de una permanencia absoluta. Teniendo como testimonio dos impresiones digitales dadas por Herschell, una tomada en 1860 y la otra en 1888, las que no se diferenciaban en nada. Todos los detalles se conservaban en idéntica forma, ubicación y disposición. Logrando en sus numerosas prácticas y estudios ampliar a 9 los tipos o formas de Purkinje a 40 y establecer claramente que los LOOP o presillas presentan menos variedades comparativas que los WHORLS o verticilos con los que se asevera según la terminología de Faulds, dada a conocer en el The Nature publicada en el año 1880, pero no conforme con estos nuevos tipos le busca otra solución y consigue reducirlos en tres grupos, un año después en 1891, a los que llamó:
- 1º Primari (que correspondían al 1 y 2 de Purkinje).
- 2º Loop (al 3 y4 del mismo).
- 3º Whorl (al 5,6,7, 8, y 9 del mismo).
Mas adelante cambia esta nomenclatura por la siguiente:
- Arch = A.
- Loop = L.
- Whorl = W.
Para los dedos índices, recibe I (interno) y O (outer) externo.
En esa época (1894) una comisión compuesta por Charles Trouppe funcionario del Ministerio del Interior, Mayor Charles Griffiths inspector de prisiones, y Melville Leslie Magnaghten, Jefe Condestable de la Fuerza de la Policía Metropolitana, fue encargada de informar al Sr. Sir H. H. Asquito, Ministro del Interior, si las impresiones digitales podrían ser adoptadas por Inglaterra. Ya sea sustituyendo a la antropometría o como un complemento de ésta. Dicha comisión se expidió en 1894, manifestando en varias ocasiones que habiéndose llegado al laboratorio de Galton este había respondido a todas las preguntas que se le hicieron, satisfactoriamente. Por lo tanto esta comisión declaraba que las impresiones digitales podía ser declarado práctico para pequeñas colecciones, y solicitaban que se lo adicionara al sistema antropométrico. Pero el gobierno, ante la duda creyó mas conveniente no incorporarlo a tal fin.
Un año después en 1895, Galton publica en su revista “Finger Print Directories” un detalle general de las 215 preguntas que se le formularon, por parte de la comisión. Haciendo constar que las iniciales I y O, fueron sustituidas por la R (radial), y la U(untar), detallando que para clasificar las fichas en vez de usar las letras A (arch), L (loop), W (whorl). I (inner) o O (outer), se podía reemplazar por los signos estenográficos que llevarían además la dirección de la figura o dibujo. Estos signos estenográficos se anotarían a la cabeza de cada impresión y a su vez podrían ser cambiados por números: 1, 2, 3, 4, que constituía una anotación mas rápida y segura. Mas adelante se olvidaron de los números y se retorno a los signos estenográficos.
Como se puede apreciar Galton no logró una perfecta sistematización para ordenar o para catalogar lo que sería el futuro archivo. Pero si oriento la investigación con datos para que fuera mas adelante encontrar la formula, para una correcta clasificación.
En 1897, Sir Edgard Richard Henry, que fuera lugarteniente de Herschell en la India, inspirado en estos estudios de uno como del otro, comenzó a organizar la posibilidad de una clave dactiloscópica, usando los diez dedos, que diera origen al sistema Galton-Henry, o sistema Bengalés, que le dio el espaldarazo para ingresar a Scotland Yard, poniendo fin a la era de Bertillón.
Henry Fauld. Nacido en Escocia el 1º de junio de 1843, fallece en Inglaterra en el año 1913, llegando a ser médico misionero. Con su trabajo en el Japón como médico cirujano en el Hospital TsuKiji realizaba en sus ratos disponibles, algunos estudios sobre piezas de alfarerías. Fue en alguna ocasión cuando pudo apreciar a las impresiones digitales que quedan impresas en la cerámica. Es por eso que se dedica a estudiarlas de lleno, ayudado por una lupa, comienza por copiarlas en un papel, lógicamente todo lo más parecido posible. Así como logra distinguir algunas consideraciones sobre sus diferencias, que vuelca en un escrito: “On the skin furrop of the hand”. Publicando en la revista inglesa “The Nature” el 28 de octubre de 1880. Allí plantea que este es el medio idóneo para identificar a las personas, por medio de las confrontaciones dactiloscópicas. A su vez también se podría buscarlas cuando esas huellas son dejadas en lugares donde se habría cometido un crimen. Esto detono quela Policía de Francia en 1896, pusiera las impresiones digitales como complemento de la ficha antropométrica, por considerarla muy importante.
Hacia el año 1880 a raíz de haber hecho comparaciones de impresiones humanas con primates, se le escribió al naturalista Darwin con la esperanza que este alentara las investigaciones. Pero el mismo se negó, alegando una enfermedad, pero alentó a su primo Francis Galton, que tomara interés por la materia.
Juan Vucetich nació en la ciudad de Lesina, provincia de Zara en el archipiélago de la antigua Dalmacia, en el mar Adriático, perteneciente al Imperio Austro-Húngaro, ex Yugoslavia, el 20 de julio de 1858, siendo hijo de Víctor y Vicente Kovacevich. Ingresando a nuestro país el 24 de febrero del año 1882, para incorporarse con sus 23 años como empleado de la Dirección de Obras Sanitarias de la Nación, donde permaneció unos seis años. Hasta que renuncio para ingresar el 15 de noviembre de 1888, al Departamento Central de Policía de la ciudad de La Plata, como meritorio (es decir un agente de policía).
Vucetich siempre se caracterizo por ser una persona bondadosa, y muy sencilla e en su trato con los demás. Igualmente era tierno y cariñoso con su familia, aficionado al piano, gustaba deleitar a todos ejecutando música clásica. Pero sin duda su mayor virtud, era que como trabajador resultaba incansable. Llegando inclusive a pintar los cuadros que tiene el museo, que lleva su nombre. Entre sus amigos se encontraba el Dr. Eusebio Gómez, el Dr. José Ingenieros, y Alfredo L. Palacios. Como en nuestro país, aun no se hablaba de las impresiones digitales, le presta atención a la antropometría de Bertillón, sin saber que el destino le tenía reservado otra misión muy importante. En efecto un día el mismo jefe de policía, el Capitán de Navío Don Guillermo J. Núñez, le entrega una revista “Revue Scientifique”, olvidada por un amigo de aquel sobre el escritorio. En la revista se hablaba de los estudios antropológicos realizados por Galton, donde este científico destacaba sobremanera la importancia de las huellas papilares, en materia de identificación. Mientras tanto Vucetich, que al estudiar la antropometría entendía que este sistema, tenía demasiados problemas, como para constituirse en un método fiable y confiable, decidió volcarse por completo a el estudio de las impresiones digitales. Como la única solución integral al problema, ya instalado en el mundo, sobre la identificación humana, cuyo porvenir imagino promisorio.
Quizás otra persona no hubiese podido lograr lo que realizo con ese espíritu investigador que lo caracterizo siempre. Fueron muchas horas de trabajo fecundo dedicados al estudio de las impresiones digitales, documentándose, haciendo cotejos, buscando siempre información a donde se pudiera hallar. Pero al final todo su trabajo tiene éxito y nace la “icnofalangometría”, cuyos componentes descansaban en 101 tipos fundamentales, y que él puso en practica el 1º de septiembre de 1891, ya con la ficha decadactilar para la toma de impresiones digitales. Cuyos primeros fichados, fueron 23 detenidos procesados por distintos delitos. Igualmente organizo los casilleros de madera, que alojarían las fichas correspondiente. Basándose en aquellas características propias de esta ciencia como, la perennidad, la inmutabilidad, y la variedad.
Pronto sucesos ocurridos en el campo del delito van a darle la razón a Vucetich, y a poner en evidencia la incuestionable verdad de este nuevo sistema. En junio de 1892, una mujer de nombre Francisca Rojas denuncia ante las autoridades policiales de la ciudad de Necochea, el terrible asesinato de sus dos hijitos pequeños, acusando de este crimen a un vecino suyo, que de inmediato fue detenido. Siguiendo la investigación se comisiono a personal del Gabinete de Identificación, para que se constituyera en la escena del crimen, para producir un informe sobre estos homicidios. Constituido el empleado en el lugar, nota que en el marco de la precaria vivienda, había unas impresiones digitales ensangrentadas. Como existían otros métodos, corto la parte del marco donde estaban aquellas y se lo llevo a la Plata. No si antes tomar las fichas dactilares de todos los involucrados, el vecino, la mujer, y también el amante joven de esta. Posteriormente hechas las confrontaciones dactiloscópicas de cada uno, se llego a la conclusión que el vecino acusado era completamente inocente. Pero en cambio una de los dactilogramas correspondía sin la menor duda a la madre de las infortunadas víctimas. Por lo que de inmediato fue interrogada por el doble filicidio, admitiendo su culpabilidad para horror de los investigadores, que ante semejante prueba, nadie dudo que estábamos en presencia de una nueva ciencia, que era capaz de individualizar entre miles de personas a el responsable de un delito. Según se cuenta, la madre se disculpo aduciendo que había matado a sus hijos, porque su amante la quería a ella sola, y no acompañada con sus vástagos.
La Icnofalangometría, que había nacido como un nuevo método en el año 1891, se estuvo aplicando hasta el año 1896. La forma de clasificación y su posterior búsqueda entre los 101 tipos se realizaba contando las líneas del dactilograma, a partir del delta. Este procedimiento se realizaba con una pluma pero sin entintar, y habría que reconocer que los comienzos no fueron fáciles, sobre todo en el tema de la obtención de las impresiones con tinta de imprenta. Hasta que Vucetich creo una tablilla acanalada para deslizar cada dedo, para así obtener un dibujo completo del dactilograma. También se ficharon numerosos detenidos con autorización de la Suprema Corte, incluso a todos los penados de la Cárcel de la Plata. Siguió a esto la organización de los gabinetes de los Departamentos Judiciales, que enviaban a la Central un duplicado de la ficha de cada detenido. Así de este modo se concentraron en poco tiempo unas 1462 fichas, con las que se pudieron comprobar hacia 1892, la reincidencia de unos 78 convictos. También en el mismo año se identificaron cerca de 400 condenados, entre los cuales 11 ya tenían graves antecedentes penales. Hacia el año 1893 se identificaron todos los detenidos de la Cárcel de Sierra Chica, elevando las fichas a casi el doble del número original, comprobando a su vez la reincidencia de unos 119 detenidos en el lugar.
Como se dijera en los comienzos Vucetich tuvo que organizar toda la actividad dactiloscópica. Para eso utilizo unos armarios que el mismo construyo, en los cuales instalo casilleros con las siguientes dimensiones: 10 por 15 cm., donde se fueron archivando las fichas. Hacia el año 1896 la Icnofalangometría tendía a desaparecer, porque debía dar paso al nuevo trabajo de Vucetich, el Sistema Dactiloscópico Argentino, que desde hacia bastante tiempo su creador venía trabajando. Perfeccionándolo hasta lograr simplificarlo a solo cuatro tipos fundamentales. Ya en 1893, un periodista del diario “La Nación”, Francisco Latzina, publico un artículo donde se hablaba de las impresiones digitales, cambiando el complicado nombre original, por el de Dactiloscopia, que sería luego adoptado por el mundo entero. La intervención nacional en la provincia de Buenos Aires dejo sin efecto el Sistema Antropométrico de Bertillón, por considerarlo inadecuado y sin utilidad práctica. Mientras que el 1º de enero de 1896 se consolido el Sistema Dactiloscópico Argentino que suprimió definitivamente al antropométrico. En el año 1899 el gabinete de La Plata empezó a expedir las primeras cédulas de identidad, que fueron solamente de carácter voluntario, porque aun no se podían imponer en forma legal. Recién en 1901, en el Segundo Congreso Científico Latinoamericano realizado en la ciudad de Montevideo, Juan Vucetich planteo su sistema y propuso la creación de tres Gabinetes Intercontinentales. Un año después en 1902, la Policía de Río de Janeiro, Brasil adopto el Sistema Dactiloscópico Argentino, posteriormente se le unieron entre 1902 y 1905 Uruguay y Chile. En tanto en 1905 se celebro un convenio entre la Policía de La Plata, Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago de Chile y Montevideo para intercambiar las fichas correspondientes de los delincuentes comunes. Ese mismo año, la Policía de la Capital Federal terminó por adoptar el Sistema de Vucetich, aunque ello significo oficializar algo que se venía haciendo desde mucho tiempo atrás.
En 1908, el sistema fue implementado por las Fuerzas Armadas norteamericanas para la identificación de todo su personal. Ese mismo año, el Cuarto Congreso Científico Latinoamericano aprobó el Sistema Dactiloscópico Argentino, con el consenso de todos sus participantes. En el año 1912, la Republicana Argentina adoptó este sistema de Vucetich para el enrolamiento de todos sus ciudadanos. La ley nacional 8129 dispuso la identificación que abarcaba no sólo a los enrolados para el servicio militar, sino también la formación del padrón electoral. También a mediados de ese mismo año en España se implemento el sistema para el cuerpo de vigilancia de Madrid.
En 1913 el creador de este sistema, Juan Vucetich viaja invitado a Pekín, China, para enseñar las bondades del nuevo modo de identificar a las personas, y su clasificación y archivo. Allí dicta cursos de Dactiloscopia, a distintos funcionarios de ese país. Dejando organizados los gabinetes de esa especialidad, para que funcionaran en toda China. Se cuenta que el gobierno chino, quiso pagarle tan encomiable tarea al creador del sistema, pero éste se rehusó a cobrarles sus servicios, por lo que ellos en reconocimiento le otorgaron una distinción que era un sol de oro, con banderas chinas. El Congreso de Policía Judicial celebrado en Mónaco en 1914 proclamo la adopción del Sistema de Vucetich, juntamente con los aparatos diseñados para los usos dactiloscópicos. En el mismo año, la Guardia Civil española implantó el sistema. Mientras tanto, en nuestro país en 1915 se presenta un proyecto de ley, para la creación del Registro General de Identificación de Personas. Ese mismo año, el Ministerio de Instrucción Pública dispuso que los estudiantes tuvieran la célula de identidad, y un año después se creó por ley el Registro General de Identificación de las Personas. Dos años después, en 1918 se proyecto la creación del Registro Nacional de Reincidencia. Recién en 1926, la ley nacional 11. 386 dispuso el enrolamiento general, y pasadas seis años, en 1932, el Poder Ejecutivo Nacional, promulgando la ley 11.752 que creó el Registro Nacional de Reincidencia y Estadística Carcelaria.
APLICACIÓN DEL SISTEMA EN LA ARGENTINA:
Cuando Vucetich tuvo éxito con su nuevo sistema, inmediatamente aprobado por la Jefatura de la Policía de la Provinciade Buenos Aires, por decreto de fecha 1º de setiembre de 1891, se comenzó desde ese día a tomarle las impresiones digitales a todos los procesados de La Plata, como asimismo a los postulantes que concurrían a esa Repartición solicitando empleo, para continuar en 1893, con los penados de Sierra Chica, y además a las 101 comisarías de la campaña, de allí también se extendió a los limites provinciales. Al tanto que en 1905, llegaba a la CapitalFederal, donde quedaba abolido definitivamente el sistema de Bertillón, para ser suplantado por éste. Ese mismo año lo adopta la Prefectura General de Puertos, y en el Congreso de Policías de Sudamérica, siempre a solicitud de Vucetich, se resuelve crear la cédula de identidad, con la impresión del dedo pulgar.
Ya implantado en la Capital Federal, el sistema fue pronto bien recibido, comenzando a echar raíces, como para extenderlo a la comisarías seccionales, allá por el año 1907. Siguiendo la propuesta el Banco Español, utiliza este medio a partir de 1908, mientras que al año hace lo propio la Dirección General de Correos, exigiendo a todo su personal, que debe venir muñido de su cédula de identidad. Por la ley Nº 8129 del año 1911, se utilizo en la Libretas de Enrolamiento, como así mismo se hizo obligatorio la tenencia de la cédula de identidad a todo empleado nacional. Inclusive en 1913, se fundó el Registro de los Inmigrantes, en base a este sistema de identificación, y se crea en los diez Territorios Nacionales, una oficina dactiloscópica en cada una de ellas, y asi año tras año nos fuimos acercando a la realidad de un mundo que estaba alcanzando la cima, en cuestión identificativa.
DACTILOSCOPIA COMPARADA:
La presente es una recopilación del libro de Juan Vucetich, editado en Buenos Aires, el 3 - 10 de Abril de 1904, con el título de “Dactiloscopia comparada, el nuevo sistema argentino”. Llevando como subtítulo: “Trabajo hecho expresamente para el 2º Congreso Médico Italiano-Americano”. Y que dice textualmente; “Vamos a plantear este trabajo, relativamente breve, bajo una órbita nueva en el problema antiguo de las identificaciones, convencidos de antemano que él puede hacerse infinitamente más completo, más interesante y mas útil.
Nosotros mismos lo mejoraríamos, desde luego, si el curso de nuestra tarea ordinaria de todos los días, que es exigente, que nos llama sin cesar y nos embarga siempre, permitiese hacerlo dos veces, con el tiempo que el exige. La misma forma expositiva de que haremos de valernos en este trabajo, causará _aún en nosotros_ cierto efecto ingrato, que se explica, sin tiempo de cuidarla y de pulirla, de hacerla mas agradable y correcta; pero la verdad es que apenas si tenemos tiempo material para velar por las dos necesidades mas esenciales del mismo, que son el orden de su desarrollo y la claridad suficiente.
Facsímil del portado del primer libro de Vucetich.
Pensamos sobre este particular que la índole de esta tarea y también las circunstancias, nos excusan un tanto de la deficiencia literaria. Nuestro objeto, por sobre todo eso, es marcar el nuevo rumbo en la identificación personal moderna, problema urgente, arduo, de necesidad universal, común al sujeto y a la humana justicia.
La justicia, sobre todo, ha pagado muchas veces caro tributo a este orden de cosas, ante dos dificultades muy distintas, que en general se confunden: la falta de identificación personal; la identificación falsa. Por la primera dificultad, muchas veces la justicia no ha logrado realizar su acción benéfica; por la segunda, la ha realizado injustamente, que es mil veces peor. Para el derecho penal, es de preferencia evidente que no haya identificación posible, a que la haya mala. Porque la enormidad del error en sus consecuencias penales no depende, como se cree, del error mismo, sino de la intensidad del delito que la motiva.
Lo mismo y con idéntica facilidad era un sistema de identificación sobre el sujeto que persevera en hurtar, como sobre el que reincide en asesinatos alevosos, y , sin embargo, las consecuencias de ambos errores son, para la justicia y aún para los mismos delincuentes, colosalmente distintas.
El problema es entonces demasiado serio y palpita la necesidad de remediarlo definitivamente. He ahí la causa de nuestra consagración, de nuestro interés. Por ello sale a luz este trabajo. Abarca las tres etapas fases necesarias a la identificación moderna, libre ya de los cabeceos pasados en que nos envolvía fatalmente la antropometría y en que nos ha envuelto aún el primitivo sistema de las impresiones digitales, no exento de tampoco de graves vacilaciones y dudas.
Los jefes de Policía de los Estados de Norte América, se reúnen periódicamente en un congreso, para comunicarse sus estudios, sus observaciones y sus tareas, en la obra de persecución contra los malhechores. En la última reunión, que tuvo lugar en el año 1902, en Louisville, el Sr. F.H. de Púe de la Policía de San Francisco, dio cuenta de un nuevo sistema de identificación por medio de fotografía. En el preámbulo de su trabajo compara a la policía, formada en orden de batalla con un ejercito poderoso, defensor del derecho, que protege a la sociedad del mismo modo que los nervios sensitivos defienden al cuerpo contra las enfermedades.
Mano en estado de descomposición.
Concreta la necesidad de mejorar los procedimientos de identificación a fin de hacer verdaderamente eficaz y provechosa la acción de la justicia contra los que delinquen habitualmente.
“Hace poco tiempo, dice, los jefes de Policía de los Estados, se reunieron en San Francisco, con el propósito de establecer procedimientos eficaces para la identificación de los delincuentes. Entre otras cosas nuestro jefe Whitman dijo lo siguiente; “Nos hemos reunido aquí para tratar extensamente del elemento criminal. Actualmente, los policías de las ciudades pequeñas, no pueden identificar a sus criminales, ni ayudar en nada a los policías de las grandes ciudades. Igualmente algunas policías no pueden costearse una galería de malhechores, y yo creo, sin embargo, que podemos establecer un sistema –se refiere al de la fotografía-, capaz de ser aprovechado por todas las otras policías”.
M. Púe describe a grandes rasgos los progresos modernos representados por la fotografía instantánea, el telégrafo sin hilos, los expresos rápidos, los grandes y veloces trasatlánticos, los linotipo que suprimen al tipógrafo, las prensas que tiran miles de ejemplares por hora, la transmisión del retrato por el cable eléctrico, etc. Y dice que la policía esta obligada a guardar la distancia conveniente, so pena de evidenciar una negligencia altamente culpable. Como el daguerrotipo fue bueno en su tiempo en su tiempo, antes que se inventaran los procedimientos modernos que lo han anticuado, así el sistema antropométrico de Bertillón, fundado en la medida de los huesos, fue bueno, hasta que se dio otro método de identificación mas perfecto y corriente.
“La circunstancia, dice Púe, que no pueda confiarse en el sistema de Bertillón merece nuestro cuidado. Podréis encontrar dos hombres que coloquen al compás de la misma manera sobre la cabeza de un individuo?
“Probadlo, y verán como difieren? Porque la diferencia de fracción en las medidas anotadas por dos empleados, trabajando a gran distancia uno del otro, podrá mandar a la horca a un hombre inocente y poner en libertad, para que siga asesinando, a un solapado culpable”.
De allí nuestra insistencia en sostener que el sistema antropométrico, no identifica, sino en presencia del sujeto, en los gabinetes muñidos del material operatorio necesario y atendidos por idóneos.
“Admito, dice el autor, que las mensuras de los huesos según el sistema de Bertillón, si se toman con exactitud, se pueden considerar como permanentes, pero debo observar que, con excepción de las medidas craneanas, todas pueden modificarse más o menos, por la contracción de los músculos extensores. Yo he podido medir dos extensiones distintas de mi brazo y antebrazo. He forzado durante algún tiempo mis músculos extensores y he llegado a aumentar casi en una pulgada y cuarto, tres centímetros mas o menos”.
¿Podrías, en tales circunstancias, tener por exacto esas medidas para los fines de la identificación, aunque se denominen mensuras de Bertillón? Ningún, empleado de policía, estoy seguro de ello, mostrará conformidad por la condena injusta, errónea, de una persona. Un jurista eminente, ha avanzado sobre esta opinión: “Es preferible que se escapen noventa y nueve culpables y no que la espada de la justicia hiera a un inocente”. Cada hombre inocente que sufre una pena que debiera ser impuesta al culpable, implica un premio al vicio y al crimen y un escarnio a la inculpabilidad. Más todavía, implica la incompetencia del resorte protector de la sociedad y origina desconfianza en la eficacia de la policía.
En otra parte de su trabajo, dice: “En la penitenciaria de Falson, San Francisco, el sistema de Bertillón ha sido desechado a causa de su poca seguridad. Daniel Sullivan, teniente de guardia de presidio de San Quintín, encargado de la antropometría, y que ha estado en su puesto 25 años, declara: “Ni siquiera dos hombres medirán igualmente a un individuo por medio del sistema Bertillón”. Y concluye diciendo: “Creo que se debe tener en cuenta siempre la falibilidad humana; pero debemos hacer esfuerzos para reducirla a la expresión mínima”. Pocos anatomistas señalan la edad de 20 años como el límite del desarrollo de la talla en el hombre.
Una huella digital ampliada.
El crecimiento está sujeto a influencias muy variadas que apresuran o retardan su marcha normal; y no es posible, por tanto, establecer un límite demasiado restringente.
A este respecto se expresa de la siguiente manera el Dr. Latzina: “Sucede que una porción de individuos no ha terminado el crecimiento ni a los 25 años todavía y otros empiezan ya a contraerse a los 60. Muy variadas son las causas que influyen en el crecimiento de las personas; así por ejemplo, se detiene el desarrollo de la estatura más rápidamente en los países cálidos o muy fríos, que en los templados. El género de alimentación y la clase de bebidas influyen también en el crecimiento y se ha visto de una vez a individuos modificar ventajosamente su talla con sólo cambiar de régimen dietético por uno húmedo”.
Un rastro localizado.
“Las enfermedades, y sobre todo las fiebres, determinan también un aumento considerable de la estatura. Asimismo se ha observado que la cama es favorable al crecimiento, y que por la mañana, resulta el hombre un tanto más alto que por la noche, produciéndose durante el día, merced al cansancio, una especie de contracción de todo el cuerpo que hace explicable el aparente fenómeno. De los estudios de Quetelet, el padre de la estadística científica, se desprende que la talla no es variable entre los 20 y 30 años, límites que encierran las edades de la mitad de los criminales. Puede variar la talla hasta dos centímetros y como es consiguiente, las demás condiciones óseas del individuo, en ciertos números proporcionales de milímetros, todo lo cual, según Latzina, puede ser causa de que no se conozca a un criminal por su ficha antropométrica”.
De modo que, aún por este concepto, queda muy restringido el sistema, no pudiendo ser aplicado más que a los adultos y no llenando, por tanto, su misión de profilaxia social, que debe ser general, completa y segura.
“Las colonias penitenciarias, dice Forgeot no están compuestas sino de jóvenes o niños, guardados mas o menos por un tiempo, a veces hasta 20 años como máximo.
Impresiones cotejadas.
Se sabe perfectamente que después de su salida, un buen número vuelve ante la justicia por delitos de gravedad diversa”. “Es evidente que si el sistema signa lítico de Bertillón pudiera ser aplicado a los penitenciarios, prestaría los mas grandes servicios y permitiría identificar a los criminales que ocultan su verdadero origen”.
“Desgraciadamente el bertillonage es inaplicable en este caso. El peso, la talla y los diámetros de los jóvenes cambian rápidamente; todo varía en el cuerpo humano, sobre todo, entre la adolescencia y la edad madura”.
Bertillón recientemente ha confirmado las aseveraciones de Forgeot, diciendo: “Las impresiones digitales llegarán a ser la base de la clasificación del señalamiento de menores y mujeres”.
“Para estos últimos, en efecto, las medidas antropométricas pierden una parte de su valor característico, ya sea debido al crecimiento de los menores o bien por razón de la poca precisión que presenta en las mujeres la medición de los diámetros encefálicos, lo que resulta difícil por la abundancia o el largo del cabello. Por otra parte, la medición completa de las mujeres no se practica en París mas que en un número muy restringido de casos”.
Bertillón demuestra así que no existe la proclamada certeza en los procedimientos verificadores de la antropometría. “El mismo Bertillón, dice Pacheco, cuya constancia y cuyo talento deben ser loados sin reserva, no discute, al contrario, confiesa, sino en forma positiva y franca, cuando menos, tácita e implícitamente, las incertidumbres, las complicaciones, la falibilidad de sus procesos verificadores.
“Calculamos con cuánta sorpresa se recibirá la afirmación que hacemos de que es necesario abolir la antropometría por complicada, imperfecta y falible en sus métodos. Sin embargo de esto, en el último congreso de antropología criminal, reunido en septiembre de 1900 en Ámsterdam, los franceses se jactaron del triunfo universal de Bertillón, y un periodista, que allí se encontraba ejerciendo sus funciones, escribió ufano, apenas llegó a París:
“Había notado, en el Congreso de Antropología Criminal de Ámsterdam, en qué concepto tenían los países extranjeros nuestro servicio antropométrico. Muchos ya lo han imitado; aquellos que aún no lo han hecho nos lo desean. En esta materia nuestra organización se ha adelantado a los demás, y el hecho es lo bastante extraño para que no dejemos de ponerlo en relieve”.
“Identificados con la vida espiritual del mundo europeo, dice siempre Pacheco, aceptando sin discusión todo lo que de allí nos viene, y particularmente, eternos tributarios de la cultura francesa, nunca pensamos que pueda existir algo mejor en esta América Latina semí-bárbara y oscura. Sólo de ultramar nos puede llegar la luz, innovaciones y creaciones; solamente Europa puede proporcionarlas; vivimos, por consiguiente, esperando la palabra de orden de sus congresos de sabios….Y asíla Américatoma a su cargo la obra de propio futuro.
La verdad, entretanto, es que aquí también se estudia, se trabaja, se crea. Por amor a las glorias del Viejo Mundo, no le vamos a pedir que nos provea de algo inferior a lo que realmente poseemos. Es natural la tutela, pero, en lo que sea posible, dispensémosla; solo así iremos adelantando. Los congresos científicos de Europa no son, ciertamente, asambleas infecundas, que periódicamente se reúnen. Reciben la labor de los sabios de la época; examinan y depuran las nuevas ideas; su obra es de alto precio. Por el filtro de esos congresos periódicos pasaron todas las grandes conquistas de la ciencia moderna. Pero en América también se reúnen congresos cuyos trabajos debemos mirar con el mismo interés consagrado a la vida espiritual de Europa.
Documento donde se aprecia la impresión digital.
Cuando el último congreso de antropología proclamaba el triunfo absoluto de Bertillón, el Segundo Congreso Científico Latinoamericano, con el voto de los representantes de Brasil, condenaba a la antropometría, prefiriendo como mas perfecto, mas simple, mejor, mas necesario, menos dispendioso y, sobre todo, rigurosamente infalible, otro método para la verificación de la identidad de las personas”.
“Y en efecto: fue el sistema dactiloscópico el que triunfo en ese Congreso”.
Como se ve, las últimas investigaciones del Dr. Galton dirigen la cuestión por un camino práctico. Su sistema de anotación, que tiene la ventaja de la simplicidad y de la sencillez, había sido ya adoptado desde 1891 enla Oficinade Identificación, a nuestro cargo.
Dejando a un lado las investigaciones de las ciencias puras y circunscribiendo nuestra labor a una aplicación utilísima de las impresiones digitales, hemos llegado a organizar un gabinete que, como se verá más adelante, presta servicios importantes a la policía, o más ampliamente a la justicia.
La bondad del método de clasificación y repartición de los esquemas está suficientemente garantida por los resultados diarios de nuestra práctica. Es posible que en el futuro se hallen índices más fijos para la identificación personal, puesto que el progreso humano sigue una línea ascendente que no tiene limitación posible: es justo pensar que las investigaciones de nuestros descendientes arrojarán nuevas luces en este problema, como en todas las cuestiones interesantes de las ciencias, ya que los medios de estudio se perfeccionan diariamente y el espíritu inductivo se vigoriza y se engrandece; pero, dentro de los conocimientos y las prácticas actuales, a nuestro modo de ver, el sistema de identificación por medio de las impresiones digitales, tal como se aplica en nuestra Oficina de Identificación, puede resistir las mayores exigencias y llenar cumplidamente una función delicada, que es la base de la buena y la prudente justicia.
EL SISTEMA DACTILOSCOPICO ARGENTINO:
Cuando por primer vez en nuestra vida, nos vimos frente a frente de la necesidad de identificar, nos apartamos naturalmente de todos los medios puramente conjetúrales o inductivos, por vehementes que fueran, y recurrimos al medio científico, puro y concreto, sin excitaciones perjudiciales para todos; sin elementos serios de comprobación. Leíamos entonces cuanto fue posible, y nuestro desencanto fue muy grande, porque al final y positivamente todo aquel vasto campo de las identificaciones, resulta una perfecta nebulosa.
Esta nebulosa no fluía precisamente de las distintas teorías en los sistemas estudiados, cuyas conclusiones en general parecían bien terminantes y satisfactorias, sino de la adaptabilidad de la aplicación práctica. Los planes estudiados eran muy buenos, en el libro; muy buenos ante su aspecto científico y ante el buen sentido; pero de aplicación, cuando no imposible, plenamente ineficaz; todo ello, después de ser muy difícil y aún oneroso poder tan solo inquirirlo. Sin embargo, esta sola conclusión a que llegamos entonces ya era un resultado para nosotros, y era un resultado apreciable, una base sólida de donde partir en adelante. Entonces, redoblamos nuestra aplicación y nuestro estudio.
En materia de identificación, aquello estaba, por lo menos, orientado; el descubrimiento existía, en varias formas, más o menos bien planteado. Esta conclusión que ya era algo, y nos colocaba en situación parecida a la de un literato o la de un orador que encuentra profesionalmente un vocabulario de seis mil palabras, más o menos comunes a todos los poseedores del mismo idioma, pero que las combina mejor, en primer término, y que después las hace servir de maravilloso vehículo para maravillosas ideas. Sin embargo el literato, como el orador, no han inventado las palabras.
Nuestro esfuerzo del porvenir se reducía entonces: 1º, a la solución de la base; 2º, a la aplicación práctica; 3º, a la estabilidad de la aplicación.
Tuvimos en aquel entonces una reacción profunda. Empeñados por un error (de la época más que de nosotros mismos), en mejorar la antropometría, nos fue indispensable abandonarla enteramente, convencidos de que no saldrían jamás de allí, cubiertas las necesidades y llenadas las ventajas del servicio público.
Viejos expedientes judiciales.
Nos engolfamos entonces, decididamente, en los distintos medios que la ciencia presentaba para la identificación digital, por sí sola, sin ningún otro concurso ajeno a ella misma, porque, en nuestro concepto, una de las exigencias más grandes de la aplicación práctica era la de simplificar sin perjuicio.
Bajo este punto de vista, lo mejor de los mejor, resultaba la clasificación menos numerosa, de cuatro grupos; pero el peligro de adoptarla sin ciertas precauciones previsoras, consistía en que si bien después de todo, se podía obtener una clasificación metódica y amplia, resultaba siempre limitada, en el porvenir, sobre todo, resultaba de una lentitud aumentativa, con el tiempo, para encontrar siempre con la rapidez necesaria cada clasificado, a pesar del aumento incesante de las clasificaciones.
Carta a un bebe abandonado en el Auspicio de Huérfanos.
Porque, también en esto, una cosa era el orden y amplitud de las clasificaciones y otra cosa la de encontrarlas sin dificultad, prontamente, entre millones, que van creciendo siempre sin cesar. Estas dos cosas, tan diferentes han sido confundidas, sin embargo, de un modo lamentable por profesores de los sistemas digitales, que, clasificando grupos con satisfactoria claridad, creían halladle, por eso, a cada clasificado del sistema. Naturalmente, esta sola dificultad práctica, hizo fracasar todas las primeras tentativas de adopción y aun hizo pensar en la ineficacia del sistema, que no era más que aparente.
Pero, fuera de esto, quedaba todavía otra dificultad que no debía verse sino muy tarde, y es que el sistema de las clasificaciones, vasto como hemos dicho, no lo era así como por una cantidad de años, más o menos grande.
Los Torbellinos.
Las combinaciones más vastas a que se prestaba el mejor de los sistemas, en efecto, no comprendían sino las que podían derivarse de tres dedos en cada mano, siempre mucho mayores, sin embargo, que las del pulgar solo, como se pensaba al principio, pero no por eso suficiente, como debiera.
Entonces nosotros integramos el sistema, haciéndole extensivo a los diez dedos, y por consecuencia estableciendo nuevas combinaciones de doble alcance: en la clasificación y en el hallazgo de la misma.(búsqueda).
Planteamos además todo el sistema general bajo una base de tal índole, que pudiera ser empleado indefinidamente, al través de todos los tiempos. Después de realizado esto, se crearon los libros, de resultado inmediato, instantáneo (para los informes de cada identificado) y en seguida establecimos la red de este servicio público, con las distintas oficinas que pueda reclamar cada región. Además el modo de arreglarlo todo con las distintas autoridades a que se halla vinculado ese servicio.
También se crearon todos los aparatos ya descriptos, para la mejor toma de impresiones y se difundieron en lo posible, (Si supiera el creador del sistema, que cien años después estamos iguales como él comenzó). Estos conocimientos, en todas partes, por nosotros y por las distintas autoridades superiores del gobierno de esta provincia, convencidos prácticamente, de que se trata de un beneficio universal en esta materia.
Nuestro sistema, en efecto, solo presta beneficio por el momento a los distintos países que lo han ido adoptando, libres ya de toda preocupación, sin la muleta antropométrica, que al principio, se creía prudente adjudicarle, complicándolo, que era, quitarle su mayor ventaja, consistente en la sencillez, para que todo empleado llegue a conocerlo pronto y aplicarlo sin dificultad. Pero en poco tiempo mas, el beneficio del sistema hallado se extenderá, no lo dudamos, en el mundo entero, más que por iniciativa espontánea, por necesidad evidente.
El primer gran paso en este último sentido, no será dado sino cuando sea una realidad nuestro pensamiento de los tres gabinetes intercontinentales de identificación, que sean idénticos hasta en los más mínimos detalles, que se auxilien y se canjeen las colecciones. Concluimos estas breves líneas, destinadas a la comprensión general de nuestro sistema, sosteniendo que el único medio de identificación personal, es el de las impresiones digitales. La dificultad ha sido hallarlos y también comprobarlos; ha sido poder decir:
No es la ciencia quien ha querido que la identificación tenga un solo medio y logre una sola eficacia, es la Naturaleza. Todo es mudable en la vida, menos el esquema digital, todo es reproducible en los congéneres, menos el dibujo papilar.
ICNOFALANGOMETRÍA: Su origen y definición.
La Icnofalangometría, fue el primer sistema de identificación ideado por Juan Vucetich, en el año 1891, como resultado de muchísimos estudios realizados, de manera previa, a fin de lograr un medio identificativa eficaz y duradero. El creador bautizo con este nombre a su primer intento, componiéndolo de las palabras griegas “Ichnos” que significa huella, rastro o señal; “Falangh” que significa huesos articulados de los dedos, y “Metrón” que literalmente medir algo.
Este sistema se comenzará a emplear en el mes de agosto de 1891, aunque oficialmente se tiene como fecha histórica el día 1º de septiembre , en razón de establecerse ese día en la Policíade la Provinciade Buenos Aires; la Oficinade Estadística e Identificación. La misma, realizaba la identificación de los delincuentes, por medio del sistema antropométrico de Bertillon. Desde luego, que Vucetich, va a incorporar la innovación de la toma de diez impresiones digitales de las manos, en una ficha dactiloscópica ideada por el mismo, y para tal fin. En dicha ficha, en su lado anverso constaba la filiación personal del individuo, más las medidas antropométricas del sistema francés. En tanto en su reverso, dividida la ficha en diez casilleros, constaba las impresiones digitales, las que eran tomadas de manera tal, que las zonas marginales de sus dactilogramas quedaran enfrentadas, detalle este que en la actualidad, y dado por las razones de práctica de archivo no se utilizan. En la ficha decadactilar que se emplea las impresiones quedan superpuestas, lo que favorece la lectura técnica del dactilóscopo.
Vucetich, al dar comienzo a la aplicación de su sistema Icnofalangométrico, lo hace basado en los estudios efectuados por Francisco Galton, quién desarrolló sus estudios sobre 40 dibujos nucleares, que fueron dados a conocer en el año 1892, mediante su obra cumbre “Finger Prints”. Al mismo tiempo que se tomo esta forma de clasificación dactiloscópica, igualmente se le incorporan los estudios realizados por Purkinje.
Este sistema clasificatorio de Galton, se obtenía mediante la aplicación de un dactilograma (Tipo dibujado), el cual se componía de dos ángulos enfrentados de manera de deltas opuestos (Verticilo). A estos se le trazó una línea vertical paralela a la línea central del núcleo, dividida por un por un punto central. Una vez efectuado este dactilograma, denominado con la letra W el ángulo izquierdo, con la letra V el ángulo derecho, con la letra S la parte superior de la línea vertical, y con la letra B la parte inferior de la misma línea.
El centro de esta línea, y a manera de referencia, la identifica con la letra C. Con las distintas combinaciones que se pueden formar mediante el empleo de este dactilograma, se logran diez combinaciones clasificatorias, siendo nueve aplicables a las Presillas y Verticilos, y uno a la primaria, o sea para los Arcos. Para una mayor ilustración del lector, daremos tres ejemplos Icnofalangométrico, traducidos al Dactiloscópico.
Ejemplo: una Presilla Interna actual: se clasifica SV- BV
“ “ Externa “ : se clasificaba SW- BW
Un Verticilo cerrado “ : se clasificaba WSV- WBV.
Su explicación: en caso dela PresillaInternaactual, era el resultado de que la línea directriz superior, unía los puntos SV, mientras que en la directriz inferior, se unían los puntos BV.
Para denominar los puntos, hay que tomar como base las letras marcatorias de la línea vertical, partiendo desde la “S” o “B” respectivamente.
A continuación expondremos en gráfico las diez combinaciones clasificatorias, para una mayor ilustración del lector.
Las diez clases de combinaciones:
Los 40 dibujos nucleares ofrecidos por Galton, Vucetich los eleva a 101, manifestando que podrían realizarse hasta el infinito. Esto lo realiza en el año 1893. Cabe consignar, que la clasificación que realizaba Vucetich en la ficha dactiloscópica, lo era solamente en el dedo pulgar derecho, haciendo una subclasificación de los dedos índices y anular de la mano izquierda, mediante los tipos creados por los investigadores Feré y Testud.
Individual dactiloscópica
En el año 1896, y como consecuencia de razonamientos basados en estudios universales sobre la materia, Vucetich concibe la idea de sustituir la complicada y engorrosa clasificación de Galton, y reemplaza en primer lugar al “Primary” por el ARCO, el “Loop” porla PRESILLA y el “Whorl” por el VERTICILO, identificando de esta manera los casos de Loop Radial (R) y Ulnar (U) por PRESILLA INTERNA y PRESILLA EXTERNA.
Para realizar el estudio del dactilograma y a efectos de hacer la clasificación, Vucetich recurriría al empleo de una lapicera provista de plumilla, sin entintar, y recorriendo con ella el trazado de las líneas digitales, obtenía la fórmula. En ese año de referencia (1896), decide también reducir los 101 tipos, por otro de cuatro tipos fundamentales.
Estos cuatro tipos fundamentales, a los que denominaremos Arco, Presilla Interna, Presilla Externa y Verticilo, los comienza a emplear en su sistema de identificación. Mas en el transcurso de su aplicación, nota que al igual que la clasificación de Galton, resulta engorroso el empleo de de la mayúsculas A, I, E, y V, por lo que concibe la feliz idea de aplicar un sistema numeral, que sustituyeran las letras, por lo que en definitiva aplica la siguiente sustitución: A: será 1, I: será 2, E; será 3, y V; será 4.
Pero como resultaba de ello, que al emplear solo números progresivos, y cinco son los dedos de la mano, decide aplicar a los pulgares la clasificación por letra y los demás dedos por el sistema numeral, resultando así la fórmula clásica universal que hoy se emplea.
La Dactiloscopiaen sus orígenes, como sistema de identificación creado por Juan Vucetich, para nuestro país, más precisamente para la policía de Buenos Aires, en circunstancia de haber sido comisionado para ello, por sus superiores. Como materia dedicada a la investigación criminal, e identificativa, tiene su posterior impacto en la aplicación como disciplina que integrará a la Criminalística.
Comenzó siendo bautizada con un neologismo “Icnofalangometría”, cuya palabra provenía del idioma griego. Pero como dicho término significaba “medir algo”, y no precisamente “identificar algo”, es que el Dr. Francisco Latzina, quién visitara el Gabinete dactiloscópico bonaerense, en varias oportunidades, el cual residía enla Capital Federal, concibe la idea de publicar por medio del diario La Nación, de fecha 8 de enero de 1894, sobre todo por la critica que se le hacía a Vucetich, sobre este nuevo sistema que en realidad no media nada (Icnofalongometría).
Como se trataba de nombrar algo nuevo, que se dedicaba a la investigación sobre las papilas digitales, sería mas adecuado de ahora en adelante, conocerla como DACTILOSCOPIA, y no por aquel otro tan largo y complicado, que en definitiva no decía nada. Fue así que en el transcurso de ese año, el cambio de nombre se produjo. Dicha palabra obedecía a la unión de dos términos griegos; “Daktylos” que significa “dedo”, y a “Skopein”, que quiere decir “examinar”. Posteriormente, Vucetich da oficialmente declarado que este nuevo sistema se llamará “SISTEMA DACTILOSCOPICO ARGENTINO”, y por ese título se lo conocerá universalmente, como una gran obra para la humanidad.
Para la aplicación de su sistema, Vucetich idea la ficha decadactilar, que consta en su anverso de los datos filiatorios, que provienen de la ficha antropométrica de Bertillón. Y en su reverso se divide de diez casilleros, los que se utilizaran para “impresionar” los diez dedos de la mano derecha e izquierda.
JUAN VUCETICH, SU VIDA:
El creador del sistema dactiloscópico, nació el día 20 de julio del año 1858, en la lejana Dalmacia Leguen, en el pueblo de Lesina, antiguamente llamada Isla de Faros, asentamiento que se levanta en una de las numerosas del archipiélago Dálmata, sobre el mar Adriático, que en esa época estaba bajo el imperio Austro-Húngaro. Sus progenitores fueron don Víctor Vucetich, que era un tonelero de profesión, y su madre doña Vicenta Kovacecich. El jovencito cursa sus primeros estudios en el Convento de su aldea, en donde aprende también música.
Llegado a la mayoría de edad, sostiene la idea de que progresará, si se decide a emigrar a la lejana América del Sur, tierra de futuro y prosperidad. Donde recala hacia el año 1884, con una única profesión, la de músico, y escoltado por una fe inquebrantable, propia de todo inmigrante que llegaba a nuestro país.
Vucetich, se afinca en la ciudad de Buenos Aires, donde trabaja en diferentes empleos rutinarios, hasta que se decide a trasladarse aLa Plata, que recientemente había sido, oficialmente fundada.
Ya en ésta, decide ingresar en la policía de la provincia, previo haberse hecho ciudadano argentino, tal que debían hacerlo todos aquellos postulantes extranjeros, que en esa época, anhelaban formar parte de las filas de esta nueva repartición policial.
En consecuencia, el día 15 de noviembre del año 1888, ocupa el cargo de Meritorio, en la sede del Departamento Central de dicha repartición. Su sueldo era de 30 pesos, que aunque exiguos eran suficientes para este joven, que por otro lado traía una experiencia y una capacidad propia de la lejana Europa. Su mayor deseo era hacer que sus servicios, fueran esenciales y necesarios en su nuevo destino, ganándose la confianza de sus superiores. Por eso es promovido al cargo de Auxiliar, el 10 de mayo de 1889, siendo destinado ala Oficinade Estadística, en donde poner un mayor esfuerzo, logrando ser nombrado Jefe de la misma, con una remuneración acorde de 50 pesos, a partir del día 26 de setiembre.
En su función de jefe, encara la tarea de publicar un boletín de Estadística, haciendo la aparición el primer número el día 1º de marzo de 1891. Mientras tanto, el Jefe de Policía, el Capitán de Navío don Guillermo J. Nunes, le encarga la tarea de establecer una Oficina de Identificación, que aunque menos fuera, tomara el sistema antropométrico de Bertillon.
Debido a la poca información con que contaba Vucetich, decide viajar ala Capital, para ver como se aplicaba este sistema. Allí, se pone a su disposición todo el material necesario con que se contaba en aquel momento. Como ya se ha explicado, este sistema era falible, y se basaba en determinadas medidas del cuerpo humano, que muchas veces arrojaban diferencias notables, de acuerdo al operador que las aplicase. Inclusive se cuenta, que el mismo Vucetich, pudo comprobar que un empleado tomaba la medida del pie, con el zapato puesto. Contrariamente a lo que se aconseja, que se lo hiciese con el pie descalzo. También pudo comprobar, que en mas de una oportunidad, las personas contraían su cuerpo, lo que después arrojaba diferencias en la medición.
De todos modos, se establece igualmentela OficinaAntropométricaen el Departamento Central de Policía. E inclusive, delegaciones de esta Oficina, denominándolas Departamento Sud, Centro y Departamento Norte.
Policía Federal identificando las manos del “Che” Guevara.
Es por ese entonces, que el Jefe de Policía Bonaerense le encomienda a Vucetich, la tarea de encontrar otro sistema que fuera más sencillo, seguro, confiable, que el de Bertillon. Por el otro lado, la suerte quiere que el Ministro de Gobierno, Ingeniero don Francisco Seguí, dejara olvidada una revista la “Revue Scientifique”, el Nº 18, editada el día 2 de mayo de 1891, en París, Francia. En la misma había un interesante artículo que hablaba de las impresiones digitales, que prometían ser un estudio apasionante.
Vucetich, lo lee, y se pone a trabajar con mucho empeño sobre esta nueva opción identificatoria. Todos los trabajos, que se venían haciendo en Europa, fueron analizados por el Jefe dela OficinaIdentificatoria; empezando por el artículo de H. de Varigny, comentando los trabajos científicos de Francisco Galton, sobre las impresiones digitales. Después de leer varias veces los artículos, se dedica a comprobar sistemáticamente lo enunciado por esos estudios, tratando de ser él mismo, quién verifique la veracidad de esas afirmaciones. Así pasan los meses de julio y agosto de ese año 1891, inventando los aparatos para la toma de impresiones, las fichas decadactilares, y otros muebles como los gavetas donde guardar las fichas.
De los estudios, paso a los hechos comenzando por fichar a todos aquellos que accediesen, lo mismo que a unos 23 procesados.
Entre las primeras medidas, fue mandar a imprimir las fichas dactiloscópicas, y a confeccionar unos formularios especiales, mientras adiestra a personal especializado para cumplir estas tareas de fichado. Posteriormente, es que logra su primer ensayo de sistema identificatorio, que se llamara la Icnofalongometría, de la cual ya se hablará. Este sistema tenía unos 101 tipos fundamentales, los cuales verdaderamente eran muchos, para tipificar.
El sistema que inventa Vucetich, es en realidad un doble sistema de identificación, porque si bien emplea por primera vez la toma de las diez impresiones digitales en una misma ficha, esta viene a ser un adosamiento de la ficha antropométrica.
Este último sistema de Bertillon, no había sido descartado totalmente, es decir aún subsistía. Los Departamentos Antropométricos, habilitados en el interior de la provincia, aun seguían trabajando con el viejo sistema. Así por ejemplo, a parte de las medidas, también se tomaban las impresiones digitales.
Recién el 7 de diciembre de ese mismo año,la SupremaCortede Justicia de la provincia de Buenos Aires, autoriza la identificación de los penados dela Cárcelde La Plata. Siendoen esa oportunidad identificados unos 645 encarcelados, comprobándose por primera vez que siete de ellos reincidentes.
Ficha Decadactilar.
En el año 1892, el día 31 de marzo, se crea el Servicio de Identificación enla Cárceldel Departamento Judicial Norte, San Nicolás. Y el 3 de diciembre del mismo año se adopta igual temperamento en el Departamento Judicial Centro, Mercedes.
De todos modos, ya en Europa se habían concebido otros sistemas, pero ninguno con la sencillez y eficacia del sistema de Vucetich, el cual venía, al parecer a resolver la tan anhelada búsqueda de la identificación humana.
El caso Rojas de 1892, ocurrido en Necochea, es decir el doble homicidio cometido por la mujer Francisca Rojas; del que se pudo establecer palmariamente su culpabilidad, a través de la Dactiloscopia. Mientras tanto él, imbuido totalmente en su trabajo no descansa un momento, y desarrolla su labor con extrema dedicación. Comprende que se ha abierto una increíble puerta a la investigación criminal, que solo falta que la gente sea quién se entere de las buenas nuevas.
Corre el año 1893, mas precisamente el día 1º de enero, cuando aparece el primer manual especializado sobre la materia, que llevará el título de “Instrucciones Generales para el Sistema Antropométrico”, en cuya obra se haya impreso al final; “Las Impresiones Digitales, según Francisco Galton”. Ya anteriormente en 1892, Vucetich, había conseguido la autorización de la justicia, para establecer los Departamentos Judiciales del Norte y Centro. Gabinetes de Identificación, en las cárceles de la provincia. Igualmente en las comisarías cuyas jurisdicciones eran más importantes. Tales como las deLa Plata, San Martín, Quilmes, San Isidro, y Bahía Blanca, a medida que se iba incrementando paulatinamente el resto de la provincia. Con fecha 13 de enero se establece la identificación en el tercer Departamento Judicial de la provincia, es decir Dolores. Mientras tanto se van comprobando las bondades del sistema, y Vucetich, ya planea proyectarlo al campo civil. Por eso mismo con fecha 22 de diciembre, se publica su primer trabajo, en el Diario “El Día”, de la ciudad deLa Plata; donde se resalta su labor aplicada a este nuevo sistema identificatorio, donde se pone de manifiesto que no solo se podría aplicar localmente, sino también universalmente.
Años después, en 1904, Vucetich va a publicar su obra cumbrela DACTILOSCOPIACOMPARADA, la cual hasta ahora, no ha sido superada por ningún otro trabajo, sobre el tema. Siendo presentado por primera vez, en el Congreso Médico de Buenos Aires, en donde se expuso el resultado de los trabajos investigativos de su autor. Así como se explico todo el sistema, y la organización que se le dio al mismo mediante la incorporación de los archivos creados a tal efecto.
Hacia el año 1901, Vucetich presenta sus estudios en el II Congreso Científico Latinoamericano que se llevo a cabo en la ciudad de Montevideo, Uruguay. Como consecuencia de ese Congreso, algunos países como Brasil, Chile, comenzaron a adoptarlo, incorporándolo hacia 1903, y en 1904 lo hizo Rumania y París; donde Bertillon, muy a regañadientes debe aplicarlo dentro de su sistema, como un auxilio positivo para asegurar la identificación.
En el año 1905, lo hacen Perú, Uruguay, yla Policíadela CapitalFederalArgentina, igualmente se extienden tiempo después a casi todo el país. Posteriormente en el año 1906, adoptan el nuevo sistema los países, como Paraguay, Bolivia, y Noruega. En 1908, hace lo propio Bélgica, y en 1909, también Lyon en Francia y España. De todos modos, se adhieren Cuba, China y el Estado de California en E.E.U.U., en 1913, respectivamente. Finalmente en 1914; hace lo propio Portugal.
Desde luego que estas adopciones de esos diferentes países, y de los que vendrían después, se debía exclusivamente a la intensa labor de su creador, en cuanto Congreso, se dio sobre estos temas. También fue ayudado por numerosos tratadistas, que apoyaron abiertamente el nuevo sistema, y que de alguna colaboraron para quela Dactiloscopia, fuera creciendo con los años, además de todas las publicaciones que se fueron haciendo sobre esta materia.
Los Congresos aludidos se pueden mencionar en las siguientes fechas; en 1905 fue el III Congreso Científico de Río de Janeiro; en el mismo añola ConferenciaInternacionalde Policía en Buenos Aires. En este evento Vucetich propuso como tesis, la creación dela Cédulade Identidad, documento, que luego se extendió como obligatorio, hasta que fue reemplazado por el Documento Nacional de Identidad, aunque subsiste actualmente.
En 1908, se da el IV Congreso Científico y el I Panamericano en Chile. Mientras que en 1910, se lleva a cabo en Buenos Aires, el Congreso Internacional Americano. Y en 1913, el Congreso Internacional de Jefes de Policías de Washington; y en 1914 el Congreso Penitenciario de Buenos Aires.
Ahora volviendo al Congreso Internacional de Policías que se llevo adelante en Buenos Aires, en el año 1905, fue como consecuencia de un pedido del entonces Jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, don Luís M. Doyhenard, a Vucetich, el que luego visitaría las policías de Santiago de Chile, y Montevideo, Uruguay.
El motivo de estos viajes fue coordinar y estudiar conjuntamente las ideas para lograr ese famoso Congreso de 1905. Así consta en el Boletín dela Policíade Santiago de Chile, de fecha 1º de enero de ese mismo año, en su primera página.
En el Congreso Latinoamericano de Río de Janeiro, Vucetich presentará su tesis dela Evolucióndela Dactiloscopia, que se confeccionara con la colaboración de Alberto Cortina. Mientras tanto, en el Congreso Internacional de Policías, que fue celebrado en Buenos Aires, en los días que fueron del 11 al 20 de octubre; concurrieron delegados de varios países latinoamericanos como: Los policías deLa Plata, de Rio de Janeiro, Montevideo, Santiago de Chile y de Buenos Aires.
Levantamiento de rastros en una botella.
Más tarde se adhirieron las policías de Bolivia, y de Paraguay. En este Congreso, Vucetich hizo adoptar la Cédulade Identidad, a propuesta del creador del primer sistema identificatorio viable. Ya en el año 1911, el Congreso Nacional adopta la identificación de Vucetich, homologando de esta manera una práctica que ya se venía haciendo de mucho tiempo atrás, enla RepublicaArgentina.Esto se puede probarse, con un comentario de un articulista del Diario
EL MUNDO ES DE LOS PERITOS:
La Criminalísticaes una ciencia que nunca puede perder la noción del conjunto, es decir, todos los expertos, idóneos o peritos trabajan en conjunto para establecer las relaciones, que puedan existir para “reconstruir” los hechos. Aquel investigador que con una lupa en la mano, y una gorra ridícula observaba todo, hoy ya no existe. En su lugar, actúa un gabinete de peritos policiales, investigadores, peritos privados, judiciales, interdisciplinarios, etc. Ya no se trata de una sola persona la que analiza o que investiga, y para colmo el laboratorio forense daría la impresión de aumentar su complejidad en materia investigativa; cuando en realidad las ciencias forenses con el tiempo se vuelven más sencillas y en algunos aspectos postulan fórmulas teóricas generales. Donde dichos principios se aceptan universalmente, aunque a veces no sean tan precisos o contundentes como debieran: es de creerse, que en muchas ocasiones se apela al desconocimiento general de la gente, esperando a que éstos no cuestionen cosas sobre las que no se sabe, lógicamente para luego no quedar en ridículo.
Sin embargo, las ciencias forenses se nutren más y más de los adelantos científicos que en algunos casos son aplicados, y en otros no, ya que muchas ocasiones los investigadores toman las evidencias como datos aislados, cuando todo esto debería ser interpretado “en relación” al hecho ocurrido, y no como el simple levantamiento de material probatorio: o sea un “todo” compuesto por testimonios, informes, pericias, análisis, y demás evidencias.
Una idea extendida en nuestra sociedad, es que él que tiene el conocimiento tiene el poder; y con ello las llaves del éxito. Esto puede no ser exacto, porque el solo conocimiento a veces no alcanza, para resolver un caso, sino que es necesario contar con la aplicación de nuestros saberes a los hechos concretos, es decir, la experiencia.
Existe actualmente una regla de oro, que goza de aceptación general: no importan los hechos o delitos cometidos, todos o cada uno de estos serán descubiertos por un grupo de peritos investigadores, que al final hallaran la verdad objetiva de los acontecimientos criminales.
La pregunta sería, quién debe investigar, o quién tiene el patrimonio de la investigación: y la respuesta será siempre la misma: todos. Porque el policía levanta las pruebas, los médicos analizan y sacan conclusiones del cadáver, los bioquímicos analizan la sangre, la orina, el semen, el ADN, etc. Los peritos dactiloscópicos levantan los rastros, los peritos balísticos analizan el mecanismo del o los disparos que impactaron en el occiso y en las paredes, también recogen los casquillos que fueron expulsados del arma. El juez solicita peritos especializados, para que lo instruyan en determinadas cuestiones, o para que lo ilustren, aclaren, o para que definan las pruebas halladas. Las partes y los abogados, requieren especialistas, idóneos, o criminalísticos para que los asesoren, o para que realicen aquellas pruebas que consideran imprescindibles en el juicio.
En resumen podemos afirmar que hoy el mundo de la ciencia de la investigación, tiene como pilares fundamentales a los peritos: sean estos policías, privados, especialistas, técnicos, profesionales, o simplemente idóneos, o expertos en su arte o profesión.
Instituto de Capacitación en Criminalística
El estudio y análisis de la investigación criminal, es una preocupación de todos los tiempos. Desde siempre el hombre se dedico a estudiar, no solo el comportamiento humano, sino a investigar los “indicios” que delataban una conducta criminal. El principio universal que tienen los delitos, hace que estos sean considerados como tales, en cualquier parte del mundo. Así por lo tanto la Criminalistica, como ciencia dedicada exclusivamente a objetivizar al culpable, no puede ser reclamada como patrimonio de nadie, o de algún país en especial. Sino, que corresponde a la humanidad toda, es por eso que los investigadores que se sirven de ella, no pueden pertenecer exclusivamente a las fuerzas policiales o judiciales, siendo asumida por hombres y mujeres con una dedicación especializada, cuya orientación principal será hallar al culpable, y que este pague por el delito cometido.
Esta ciencia que es Criminalistica, lógicamente no tiene fronteras, ni edad para estudiar, ya que su franja etaria va desde los 18 a los 65 años, o un sexo determinado. Aunque se debe reconocer, que son las mujeres las mas entusiasmadas en su estudio, pudiéndose afirmar que nos pertenece a todos, al igual que todos podemos ser víctimas de un delito. El investigador convertido en perito, es quién va a aplicar los fundamentos científicos en pos de la justicia. Presentando las pruebas, que analizadas lo conducirán a las conclusiones irrefutables de culpabilidad, o inocencia.
Este auxiliar de la justicia, será siempre el aliado mas firme del juez, o de la parte que lo contrata. Siempre actuando con un profundo sentido del orden, de la ética, la moral, y por supuesto de la justicia. Trabajando codo a codo, con al Abogado Defensor, aconsejando o orientándolo en el juicio, para que todo llegue a buen término. Pero por sobre todo, que no queden dudas que se ha llegado a la verdad objetiva, que es el fin último de toda buena investigación.
Nadie puede dudar, que la superpoblación, la pobreza, los submundos de la droga, la violencia extrema, las bandas, y el poder económico corruptor, generan un tipo de delito, que al igual que una barrera infranqueable, impiden el acceso a las buenas investigaciones que nunca concluyen, y los asesinos siguen sueltos entre nosotros.
Países como México y Brasil, deben apelar al último recurso que los queda, emplear al ejército para tratar de controlar a los delincuentes. Que lógicamente se hacen fuertes y hostigan permanentemente a la sociedad. El brazo armado que es la policía, juntamente con los jueces, no alcanzan para luchar contra la inseguridad, que cada día que pasa no solo aumenta, sino que recrudece.
Es por eso, que se necesitan hombres y mujeres decididos, no ya para detener a los culpables, sino para investigar profundamente las pruebas, una a una, que los conducirán a armar ese rompecabezas, que es la escena del crimen. Su misión es colaborar, tanto con los funcionarios policiales, como judiciales en el esclarecimiento de los hechos delictivos. Siempre con una moral y una ética intachable, que los distinguirá entre todos. No solo para destacarse como profesionales, sino para poder actuar con la conciencia tranquila, de haber trabajado correctamente frente a la sociedad que los contempla, y los necesita.
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